fbpx

Niños Migrantes en Jaulas Improvisadas

Byalfonso

Niños Migrantes en Jaulas Improvisadas

Hace unas semanas los poblanos nos vimos afectados por una noticia internacional que nos causó tanto indignación como fuerte molestia. En parte porque vivimos en un estado que se caracteriza por tener pueblos enteros que han expulsado migrantes al norte. Pero principalmente porque somos seres humanos y tenemos esa capacidad psicológica de sentir empatía por personas que atraviesan por crisis. Me refiero a publicaciones que nos dieron cuenta de miles de niños migrantes separados de sus padres en Estados Unidos.

Las imágenes de niños migrantes encerrados en jaulas improvisadas, acostados en el piso y tapados con mantas de aluminio nos irritaron. La presión internacional no se hizo esperar y eso obligó a la administración de Donald Trump a recular sobre esto. Y aunque ya está en proceso que muchos menores regresen con sus tutores, los que migraron solos aún están sufriendo. Sobre la problemática el New York Times publicó recientemente un texto descriptivo que refleja los posibles daños psicológicos en niños migrantes. Podría parecernos suficientemente traumáticas las separaciones entre los menores y sus padres, pero esto no ha sido lo único grave. Según el reportaje, además de estar encerrados, los niños son sometidos a prácticas que no querríamos para ningún menor poblano.

Pegado en paredes de diferentes centros que hay en Estados Unidos se encuentra según el reportaje una lista del “no”. No portarse mal, no sentarse en el piso, no compartir comida, bueno hasta la prohibición de no tocarse entre ellos. Esta última resulta cruel cuando cuentan la experiencia de una niña que se limitó a no abrazar a su hermano. Se les niega con esta lista de los “no” la posibilidad de reaccionar ante el trauma que significa la separación. Se limitan por otro lado las posibilidades lúdicas dentro de un espacio en el que ellos se encuentran injustamente encerrados.

Niños Migrantes y su dolor.

Aunque compartir es una reacción natural de los niños, al prohibirlo se afecta también su posibilidad de relacionarse con otros. Como ya lo decíamos línea antes, es cruel el no poder tocarse, abrazarse, pues con ellos e niega también afecto. Así podemos ver que esa lista de los “no” tiene repercusiones psicológicas que se suma a la indignación de poblanos.

Como si esta última lista que describe el New York Times no fuera suficiente, se describen también otras acciones cuestionables. Sobre todo, porque incluyen prácticas formativas que en todo caso deberían aplicar los padres de familia y no autoridades ajenas. Está por ejemplo el hecho de despertarlos a diario a las 6:30 horas y con elementos como el ruido. A los niños migrantes retenidos en este centro se les imponen por otro lado actividades como la limpieza de los baños. El orden está también presente en tender la cama y hacer fila para ir a desayunar o hacia los baños. Y no es que ayudar en la limpieza o el forjar hábitos esté mal, lo grave es quién lo inculca.

Los efectos psicológicos de esta situación que ha indignado a los poblanos también se reflejan en el personal a cargo. Entre tantas violaciones cometidas a la niñez, lo que ellos padezcan podría parecer insignificante pero también resulta relevante para reflexionar. De acuerdo con el periódico estadounidense, algunos trabajadores accedieron a hablar y contar las dificultades y las presiones que enfrentan. Dada la forma en que se dieron las deportaciones y separaciones de los menores y sus padres, están laboralmente rebasados. Con el personal con el que cuentan se han visto obligados a sacar el trabajo con jornadas de 12 horas. El cansancio ya ha tenido efectos, no cuidan igual y ya hubo un niño que escapó y arriesgó su vida.

 

CONOCE EL MECANISMO DE DEFENSA MÁS VISITADO EN LA PÁGINA

Acting Out

 

[kkstarratings]

 

About the author

Leave a Reply