PROPÓSITOS de 2019: ¿Y la PSICOLOGÍA?

Poralfonso

PROPÓSITOS de 2019: ¿Y la PSICOLOGÍA?

Hace apenas unas horas nos comimos las uvas de los propósitos de 2019, así que reflexionar su cumplimiento es oportuno. Al igual que sucede con otros temas que abordamos en este espacio de reflexión, esto tiene vínculos con la psicología. De ahí que no sea raro que en notas que realizan diferentes medios de comunicación usen de fuente a psicólogos. Después de todo el cumplir o no con lo que nos proponemos con cada año nuevo explica el comportamiento humano. Lo que los especialistas podemos aportar a esa práctica en realidad tiene que ver con los vínculos con la cotidianeidad. O, dicho de otra manera, con todo lo que vivimos día a día y que guarda relación con la psicología.

Propósitos de 2019: realistas y alcanzables.

De entrada, hay que partir de que esos propósitos de 2019 tienen que ser lo más realistas y alcanzables posibles. Y no se trata de ver esto desde una perspectiva del conformismo, sino desde el apego a nuestras realidades personales. Plantearnos lo inalcanzable puede, por un lado, generar altas expectativas, llevar a la frustración y como consecuencia a abandonar propósitos. Y entonces, será casi al arranque del año nuevo en que las personas decidan que la buena voluntad no bastará. Cuando los 12 propósitos que se imaginaron en la cena queden en una lista para el olvido y el anecdotario. Como veremos en las siguientes líneas, además de apegarse al realismo a lo alcanzable se requiere llevar algo de orden.

Lo primero para cumplir los propósitos de 2019 tiene que ver con delimitar claramente cuáles son nuestros objetivos a alcanzar. En este punto del proceso es donde cobra relevancia ser honestos con nosotros mismos y reconocer nuestras capacidades para lograrlo. Para definir bien los retos a alcanzar no sobra, por ejemplo, la estrategia de contar con una agenda para registrarlo. En ella es importante que los propósitos se establezcan de manera concreta y no sólo como especulaciones sobre el futuro. Un ejemplo que plantean los especialistas es el tan común entre la mayoría de las personas de hacer más ejercicio. Lo ideal sería más bien que en esa agenda se establezcan fechas y horarios en que usaremos activamente los tenis.

Más realidad y menos fracaso.

Anotar los propósitos de 2019 y abrirles un espacio formal dentro de nuestras actividades diarias podría parecer algo bastante obvio. Sin embargo, no lo es y darles forma dentro de ese método los convierte en más que simples objetivos generales. Ahora bien, que los propósitos se plasmen en la agenda no significa que serán rápidos o cumplidos en tiempos exactos. En el mismo ejemplo de ejercitarse se expone que al principio esto puede hacerse en pocos días en una semana. La cantidad puede no ser lo que nos planeamos al hacer el propósito, sin embargo, es un avance para considerarse. No será, en tanto, un fracaso en nuestro objetivo por cambiar algo de nuestras vidas sino una adaptación bastante realista.

En búsqueda de la felicidad.

Según lo han expresado varios psicólogos en medios de comunicación los propósitos de 2019 tienen un vínculo con la felicidad. Así lo reflejan la mayoría de elecciones que hacen las personas al enlistar lo que quieren cambiar cada nuevo año. Entre ellas están por ejemplo el bajar de peso, comer más sano, convivir más con la familia, entre otras más. Y aunque visto así pudieran parecernos como comunes, en realidad la felicidad es única y subjetiva entre las diferentes personas. Desde la psicología la psicología se puede entender también como un a elección de actitud ante las realidades que vivimos. Así, el aceptar de entrada lo que tenemos nos permite saber cómo es nuestra vida y hacia dónde puede caminar.

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